domingo, 11 de febrero de 2007


Actualmente, debido a la fuerte carga de información visual que se pone frente a nuestros ojos, de acuerdo con Gombrich, se considera que la imagen puede sobreponerse a la palabra escrita como medio para la transmisión de mensajes, y no es algo para sorprenderse ya que a diario vemos imágenes las cuales nos transmiten un mensaje sin necesidad de estar apoyadas por el texto, como las señales de tránsito, de emergencia, e inclusive el uso de ciertos colores, pero es importante que el comunicador visual conozca la potencialidad de comunicación pero así también las limitaciones que poseen las imágenes, para asegurarse de que el mensaje se captará tal y como fue planeado evitando así distorsiones del mismo cuando el receptor procese la información.

Tomando en cuenta que uno de los instrumentos primordiales en la comunicación humana es el lenguaje, Karl Bühler realizó divisiones donde explica las funciones del mismo, que son: la función de expresión también llamada síntoma, que se presenta cuando se nos proporciona información del estado de ánimo del hablante, la función de activación o señal, que se exhibe cuando el hablante trata de comunicar sensaciones con el mensaje como el enojo o la alegría, y por último la función de descripción o símbolo, que se hace presente cuando el hablante puede informar de su situación temporal, real o condicional de una manera certera, ofreciendo al receptor la posibilidad de deducirla lógicamente. Es importante que el comunicador interesado en transmitir un mensaje por medio de imágenes identifique que estas funciones no actúan de la misma manera que en el lenguaje, que es el problema que se observa en algunas campañas publicitarias, las cuales generan resultados negativos a los esperados, ya que sí bien es cierto son competentes para transmitir la función de activación, no lo son tanto para la función de expresión, y no puede competir con el lenguaje en la elaboración de enunciados.

Si bien es cierto que el entendimiento de los mensajes depende en gran parte a quien están dirigidos, así como su contexto, cultura, lenguaje, nivel cognitivo, etc., es bien sabido la manera en que una imagen que apoya y refuerza eficazmente a determinado texto, puede impactar y afectar tanto a un observador que logra despertar sentimientos y generar comportamientos en el mismo, solo basta observar los efectos que causan los comerciales de televisión. Aunque para lograr esto, algunas veces es necesario apoyarse de la redundancia, es decir no debe haber cabida a confusiones por lo que la imagen o el texto exhibe el mismo mensaje que el otro elemento al que apoya, y algo relevante de mencionar es el hecho que el apoyo mutuo entre el lenguaje y la imagen facilita la memorización.

Para interés del comunicador visual, se presentan tres variables que posibilitan la lectura correcta de una imagen, las cuales son: el código, el texto y el contexto, en este sentido el contexto podría lograr que el mensaje visual fuera recibido con éxito sin causar confusión alguna, para que esto suceda, el contexto debe de estar apoyado con conocimientos previos a lo mostrado en el mensaje visual, nuevamente dependiendo de la situación social, cultural, geográfico, económico, etc., del observador.

En otro sentido, es interesante la manera en que los observadores descifran la información visual, por ejemplo el hecho de recurrir a la memoria al momento de observar determinadas imágenes como paisajes, objetos, situaciones conocidas, en las cuales el observador recurrirá al conocimiento previo de los mismos para simplificar el proceso cognitivo de proceso de información, con el cual muchas veces no se percata de los detalles como si falta o sobra algo, o por ejemplo, si se observa una imagen en blanco y negro, que no ofrece la misma información de una imagen a color en la que a través de los colores el observador puede llegar a deducir algunos materiales por ejemplo, por lo que las imágenes en blanco y negro podrían significar una codificación de información incompleta. Es necesario que el comunicador visual entienda que mientras más fácil le sea al observador separar el código del contenido, más efectiva es la imagen para comunicar determinada información.

Un ejemplo de la efectividad de comunicación que poseen las imágenes es el caso del árbol genealógico en el cual se pone de manifiesto las ventajas de utilizar diagramas visuales para explicar de manera clara y certera organizaciones que pueden causar confusión si se explicaran con texto, otro ejemplo es el caso de los mapas, donde el grosor de las líneas, el estilo de las mismas y los colores proporcionan una amplia información de manera más competente que si se trataran de describir con texto escrito o incluso lenguaje hablado.

En conclusión, “El valor real de la imagen estriba en su capacidad para transmitir una información que no pueda codificarse de ninguna otra forma” como se menciona en la lectura de Gombrich, la imagen como elemento comunicativo se ha venido utilizando desde las pinturas rupestres hasta nuestros días, y en la actualidad, es una de las herramientas más poderosas con las que cuentan los comunicadores visuales y diseñadores, por lo que es muy importante darse cuenta del grado de responsabilidad que se adquiere al generar un mensaje, por lo que hay que realizar una planeación primeramente de la información que se quiere transmitir, el contexto, situación socio-cultural, personalidad y otros factores relevantes del receptor, y la manera de cómo hacerlo asegurándose que el observador responda a lo presentado de manera efectiva por ejemplo, el impacto visual y cambio actitudinal que genera estar frente a mensajes de peligro o de contexto religioso.

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